Imagen de un  cuadrúpedo de rasgos felinos. En su cabeza tiene tres cuernos. Su bigote semeja a fauces o colmillos pequeños y redondos, que se curvan alrededor de su cabeza hasta detrás de las orejas. En su ombligo se encuentra una gema de color amarillo, y posee cuatro patas cubiertas por nubes con tres garras afiladas de color rosa oscuro.

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Orquesta protesta. - Noticia publicada originalmente el 27/10/2011

Publicado por Luky-tolololcolalocarregalizada el 2015-01-16

Zupzupianos, me dirijo a vosotros en este lluvioso día, para comunicaros algo espeluznante: ¡he dado con el sentido de la vida humana! Sí, como lo leéis: ni Pitágoras y su ábaco; ni Sócrates y su látigo fustigador; tampoco Platón y sus guisos y nunca jamás de los jamases don Quijote y Sanchito o Mr Chuck Norrris, pudieron conseguir este prodigio. Por lo cual, ahora mismo os hablo desde Bruselas, hasta donde he ido para predicar mi mensaje y odiar, paralelamente, a las insignes coles que comparten nombre.
Entre locuciones conjuntivas y perífrasis incoativas lo descubrí todo: “el tiempo es oro, ¡amigos míos!! –sentencié ante el estupor de mi profesora y el escarnio de mis crédulos condiscípulos, que, a esta afirmación, consultaron en mi cara la hora, por si acaso el minutero se me había incrustado en el ojo derecho y ante la inminencia del recreo me hacía pronunciar semejantes locuras. Nada de eso, todos podemos filosofar plagiando a los autores.
Si pensáis dejar de leer, os perderéis lo mejor. La segunda parte de mi reflexión es aún hoy, un secreto, puesto que, de una manera insólita y todavía desconocida para mí, paré los pies a mi lengua bipedina y pensé: …y aquellos para convertirlo en chatarra se llevan el oro, ¡como hicieron los romanos en las Médulas!
Os preguntaréis: ¿y qué deprabados billanos osan robarnos los lingotes? Pues bien, también os lo confesaré, aunque esto sí, no sea ningún secreto entre sus pseudomiembros.
Conocidos como organización Nacional de Cabrones Españoles, denominados con el sobrenombre de… y popularmente descalificados como…
Todo empieza cuando alguno de sus inmerecidos miembros nace entre estertores y lloriqueos trompetísticos. Tal entidad procede a afiliar miembros, sin pedir opinión al pobre bebé, como si de contraer lombrices un pobre gatito se tratase. Si tienes la desgracia de ser uno de ellos, proceden a designarte con un numerito, como si fueras a comprar las ya mencionadas coles de Bruselas. Afiliados desgraciados, no os engañéis: ese número macabro os llevará a la perdición.
Al principio, todo será precioso. ¿Qué coño hacen los de la Once con los incautos bebés?

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