Imagen de un  cuadrúpedo de rasgos felinos. En su cabeza tiene tres cuernos. Su bigote semeja a fauces o colmillos pequeños y redondos, que se curvan alrededor de su cabeza hasta detrás de las orejas. En su ombligo se encuentra una gema de color amarillo, y posee cuatro patas cubiertas por nubes con tres garras afiladas de color rosa oscuro.

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Peatones peligrosos. - Noticia publicada originalmente el 15/04/2012

Publicado por Luky-tolololcolalocarregalizada el 2015-01-16


Algunas de las disparatadas frases que los automovilistas escriben en el parte de accidente:

"El hombre estaba por toda la calle y tuve que hacer algunas maniobras bruscas antes de atropellarlo". Descifrar las declaraciones de algunos automovilistas
involucrados en un accidente de tráfico obliga muchas veces a los jueces a efectuar verdaderos ejercicios de interpretación.

Después de un siniestro, los implicados resumen ante el juez lo ocurrido. El nerviosismo y el apasionamiento por exculparse del presunto infractor originan
a veces relatos increíbles. Un funcionario judicial ha compilado algunos de ellos. Por los juzgados corren las fotocopias con los casos mas divertidos.
Peatones Peligrosos

"Estaba convencido de que el viejo", explicaba un conductor, "no llegaría nunca al otro lado de la vereda cuando le atropelle". Algunos automovilistas,
guiados por un irrefrenable animo de auto exculpación, como el anterior y el siguiente, pierden por completo la objetividad a la hora de describir el siniestro.

"El peatón no sabía en que dirección correr, así que le pasé por encima".
En el siguiente caso, el declarante deja entrever que el peatón no le dio otra opción que arrollarle : "El peatón chocó contra mi coche y se metió debajo".

Otros conductores revelan que atropellaron al peatón para evitar un mal mayor:
"para evitar chocar con el paragolpes del auto de delante", narra el presunto infractor, "atropelle al peatón".
Hechos Imposibles

Algunos no encuentran una explicación racional al suceso y se amparan ante el juez en fenómenos paranormales. Como el siguiente: "un coche invisible que
salió de la nada me dio un golpe y desapareció".

"Llevaba", dice otro en su declaración, "40 años conduciendo cuando me dormí al volante".

"Cuando llegué al cruce apareció de pronto una señal donde nunca había habido una señal de Stop antes y no pude parar a tiempo".

"Había estado todo el día comprando plantas", detalla otro afectado, "y cuando llegue al cruce, un arbusto surgió de pronto oscureciendo mi visión y no
pude ver el coche que venia".

Los hay también que les cuesta comprender que paso exactamente. Cuenta uno: "Volviendo al hogar me metí en la casa que no es y choqué contra el árbol que
no tengo".

En un caso, el automovilista inmiscuye a la madre de su esposa, que le acompañaba en el viaje, en el accidente: "Saque el coche del garaje, miré a mi suegra
y me fui de cabeza a la zanja".

Postes Móviles

El siguiente atribuye la distracción a un insecto: "Tratando de matar una mosca, choqué contra el poste de teléfonos". Según otro afectado fue también un
poste de teléfonos la causa de su siniestro: "el poste se estaba acercando y, cuando maniobré para salirme de su camino, choqué de frente".
Choques inevitables

No faltan tampoco los relatos en los que el automovilista dice haber sido victima del otro vehículo. "Choqué contra un camión estacionado que venía en dirección
contraria".
"un camión retrocedió a través de mi parabrisas y le dio a mi mujer en la cara". Otro conductor remata: "El otro coche chocó con el mío, sin previo aviso
de sus intenciones".
Después del accidente

"Le dije al policía que no estaba herido, pero cuando me quite el sombrero", evoca un afectado, "descubrí que tenía fractura de cráneo".
El siguiente automovilista describe las circunstancias posteriores al accidente que padeció: "Cuando el coche abandono la calzada, salí despedido; mas
tarde", recuerda, "me encontraron en un hoyo unas vacas sueltas".
Otro conductor da por sentado la involuntariedad que precedió al siniestro: "Mi coche estaba correctamente estacionado cuando, retrocediendo, le dio al
otro coche".
Mas casos: "Creí que el cristal de la ventanilla estaba bajado, pero me di cuenta de que estaba subido cuando saque la cabeza a través de ella".
Hay también declarantes que recuerdan el aspecto del, según ellos, responsable del suceso: "La causa indirecta del accidente fue un tipo bajito en un coche
pequeño, con una boca muy grande". Otro describe con precisión el sufrimiento de la victima: "Vi una cara triste moviéndose lentamente cuando el señor
mayor rebotó en el techo de mi coche".
El Hombre que chocaron por una Necesidad

Uno de los relatos sobre accidentes que mas carcajadas ha despertado entre abogados y empleados de algunas compañías de seguros es el siguiente:
Sucedió que un automovilista detuvo el coche en la banquina y, apremiado por sus necesidades fisiológicas, se ocultó en unos arbustos muy próximos a la
vía. Mientras tanto, un camión de gran tonelaje, que viajaba en la misma dirección, embistió por detrás a su coche.
Días después, este hombre se dirigió por escrito a su compañía de seguros y, mas o menos, describió así los pormenores del siniestro, según recuerda el
abogado de una importante aseguradora: "Circulando normalmente por la carretera con mi automóvil me entraron ganas de ir de cuerpo, por lo que frené el
vehículo en la banquina y me fui a hacerlo a unos matorrales cercanos, y cuando estaba con los pantalones bajados", explicaba, "vino el contrario y me
dio por detrás con el basculante" (del camión).

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