Imagen de un  cuadrúpedo de rasgos felinos. En su cabeza tiene tres cuernos. Su bigote semeja a fauces o colmillos pequeños y redondos, que se curvan alrededor de su cabeza hasta detrás de las orejas. En su ombligo se encuentra una gema de color amarillo, y posee cuatro patas cubiertas por nubes con tres garras afiladas de color rosa oscuro.

SALTAR AL CONTENIDO REPRODUCTOR

Mi discurso de graduación. - Publicado originalmente el 01/06/2012

Publicado por Luky-tolololcolalocarregalizada el 2015-01-16

Amigüitos míos, cómo me costó escribir el discurso, ejem ejem, vaya discurso! Claro está que en la graduación tuve que abreviar un poquito y quedó mejor de lo que cabría suponer… En fin, que ya que me esforzé tanto en la humilde tarea, espero que lo disfrutéis, los pocos que lleguéis a leerlo.

Siempre que vamos a graduarnos, todos muy emocionados y felices ante la expectativa de la locura de fiesta de después, en ese discurso de paz y amor que nos toca aguantar antes, se suelen decir cosas como... "Hoy dejamos atrás una parte muy importante de nosotros mismos..." Seguida de la inevitable y sucesiva parrafada de gratitudes, sueños e ilusiones, que hace que los padres lloren a moco tendido y piensen "¡qué rápido pasa el tiempo...! ¡Ya es todo un hombre!". O quizá, al pobre sufrido a quien le toque escribir estas líneas, quiera hacernos rememorar etapas traumáticas y prehistóricas que todos habíamos olvidado ya, como lo bonito que fue llegar al pre-escolar, cuando en realidad, tú con tu limitada mente de tres años te decías: "¡odio este babi!" mientras que los mas espabilados se preguntaban: "¿habrá algún sitio de la berja del patio por el que me pueda escapar con mi madre a casa?"
Sin embargo, seguro que todos recordaremos con especial añoranza nuestra llegada al instituto, cuando creíamos que aquello sería como viajar desde puente castro a la selva amazónica en monociclo, con la manicura francesa recién hecha y sin insecticida, toda una experiencia digna del Che.
Desde entonces, todo cambió. Muestra de ello, por ejemplo, es la diferente influencia que la coca-cola ejerce en nosotros desde 3º de la ESO. ¡Cuántas noches de insomnio pre-examen acompañado por aquellos eternos packs de 6 unidades! Gran parte de la población de estudiantes con tuenti, por aquél entonces, ponía las esperanzas de sus aprobados en aquel líquido mágico, después de haber estado retrasando perezosamente la hora de empezar a estudiar a lo largo de toda la tarde.
Cuando la cafeína dejó de hacer efecto, el Apocalipsis llegó y con él, el temido paso a bachillerato.
Recuerdo que el primer día yo llegué tarde, por aquello de las fiestas del verano, las verbenas del pueblo, las tómbolas, los puestos del tiro al blanco, y esas cosas estivales que hacen que termines tirado en tu cama a las 5 de la madrugada, sin saber por qué has llegado allí tan pronto, con el consiguiente descontrol de horarios de sueño. Cuando lo conseguí, me cuestioné si esto era un instituto o una feria multisectorial ¡cuánta gente... rastas, pelo verde, pelo amarillo pollo...! Sin presentación ni nada, pues me la había perdido, corrí rauda y veloz hacia mi clase como si me fueran a dar el Grammy y al ver a Alfayate en toda su imponente longitud, confirmé: sí, esto es bachillerato, tengo que estudiar y ser responsable...blablablabla, por aquello de los porcentajes, las medias... y todo aquello que te hace sentirte mejor contigo mismo cuando lo piensas. Los días siguientes pasaron entre el vivo latín de Ansgarius con "¡salvete, discipuli et discipulae!", gente nueva, Bob Esponja, más gente nueva y extravagantes pantalones rosas que muchos recordaréis con estupor. Con el paso de los meses me planteé distintas cuestiones como por ejemplo, el hecho de que no existiera una Unidad de Cuidados Intensivos para atender a los sofocados alumnos de Manolo después de una de sus agitadas clases de Educación Física, o que generalmente, mis compañeros y profesores me consideraran como a una más de entre todos, situación agradable y extraña para mí hasta entonces.
Personalmente ese curso me resultó muy difícil, pero supongo que el fracaso me benefició. Así pasé a segundo, pensando que un esfuerzo constante y el interés personal por aprender más cada día nos conducen a una inesperada y merecida recompensa; mayor, incluso, que las calificaciones sobresalientes derivadas de los exámenes. No quedó tiempo para mucho más. A pesar de todo, este año fui más consciente que nunca del futuro que me cabía esperar: DE QUE si iba a la universidad, mi educación no sería la misma que la que tuvieron otros en el pasado, y que aunque me ESFORZARA, habiendo recibido una enseñanza "deficiente" y en las circunstancias actuales, iba a tardar SIGLOS EN ENCONTRAR EMPLEO. Me di cuenta de la necesidad de que todos nosotros construyéramos una sociedad en donde no cupiera la deshumanización actual que yo veía ni existieran los ricos superlativos ni los pobres paupérrimos.
En este sentido, una de las lecciones que aquí he aprendido es que es fundamental que no dejemos que nuestras ideas caigan en el olvido. No debemos permitir que nadie, sea quien sea, las pisotée y por sobre todas las cosas, tenemos que luchar incansablemente por lo que consideremos justo, sean las que sean nuestras circunstancias. Si no lo hiciéramos, puede que la vida se esfume y al final de ella, nos arrepintamos del paso no dado y nuestra vida se convierta en un sinsentido.
Por ello creo que si en estos tiempos difíciles todos creemos en nuestra capacidad de prosperar y progresar, de actuar de forma efectiva contra cada injusticia, un mundo mejor es posible.

Comentarios:

En construcción...