Imagen de un  cuadrúpedo de rasgos felinos. En su cabeza tiene tres cuernos. Su bigote semeja a fauces o colmillos pequeños y redondos, que se curvan alrededor de su cabeza hasta detrás de las orejas. En su ombligo se encuentra una gema de color amarillo, y posee cuatro patas cubiertas por nubes con tres garras afiladas de color rosa oscuro.

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Teoría del no hacer. - Noticia publicada originalmente el 21/06/2013

Publicado por Luky-tolololcolalocarregalizada el 2015-01-16

Es habitual juzgar a las personas por aquello que (creemos que) dicen y, más aún, aquello que (creemos que) hacen. Deberíamos tener en cuenta lo que no
dicen y lo que no hacen, o, mejor aún, no juzgarlas.

“A las personas se las juzga, no por sus palabras, sino por sus hechos” dice la sabiduría popular. Pues bien,
no estoy de acuerdo
y, a continuación, lo explico en mi Teoría del No hacer:

Primero. no deberíamos juzgar tanto.

Una acción muy extendida en nuestra sociedad es juzgar todo en cada momento:

lista de 3 elementos
• “¡Qué coche tan feo!”, decimos en vez de “no me gusta ese coche”.
• “Yo escucho sólo buena música”, es decir, hay 2 tipos de música la buena que es la que escucho y la mala que es la que no escucho.
• Al ver por primera vez a una persona buscamos un calificativo y de no encontrarlo decimos “¡qué persona más rara!”
fin de lista

Segundo. Tan importante es lo que decimos como lo que callamos.

En más de una ocasión habremos sido insultados por otra persona, ¿verdad?. Pues bien, no actuar como ella y optar por las buenas palabras o por el buen
silencio es digno de tener en cuenta.

Tercero. Tan importante es lo que hacemos como lo que no hacemos.

No consumir droga alguna demuestra
sensatez,
más aún en esos momentos difíciles de nuestra vida donde ansiamos evadirnos de ella durante un tiempo para apaciguar nuestro sufrimiento.

No pegar a nuestro hijo/a como castigo por una acción indebida es una muestra de inteligencia, pues ser violento es muy fácil, de ahí que sea una conducta
propia y frecuente en las personas
ignorantes.
Actuar sin violencia es posible, sin embargo, no siempre se valora.

No hacer el mal es tan valioso como hacer el bien. Insisto, destruir es sencillo, cualquiera puede hacerlo. El mal es una tentación donde con frecuencia
caen las personas carentes de
empatía,
inteligencia social y otros valores como la sinceridad, la generosidad y la
comprensión.

oAsí pues, sugiero que prestemos atención en lo que no hacen las personas antes de juzgarlas, así como practicar el No Hacer a diario y mucho menos, hablar o juzgar sin conocer.

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