Imagen de un  cuadrúpedo de rasgos felinos. En su cabeza tiene tres cuernos. Su bigote semeja a fauces o colmillos pequeños y redondos, que se curvan alrededor de su cabeza hasta detrás de las orejas. En su ombligo se encuentra una gema de color amarillo, y posee cuatro patas cubiertas por nubes con tres garras afiladas de color rosa oscuro.

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Para aprendices de sabio. - Noticia publicada originalmente el 01/12/2014

Publicado por Luky-tolololcolalocarregalizada el 2015-01-16

En ocasiones confundimos la sabiduría conceptual, la posesión de conocimiento, con otra sabiduría que a mi entender, es más poderosa: la capacidad de autoconocernos, la intención del esfuerzo y ante todas las demás, la destreza de amar por encima de los errores y los prejuicios. Creo que este fragmento refleja fielmente lo qe quiero demostrar.



Rodéate de personas más inteligentes que tú. Huye de la mediocridad. Sólo los mediocres se rodean de mediocres… Busca personas a las que admirar, no lo
veas como un problema, es una inversión, un reto. 
Cuando hablo de personas más inteligentes que tú, no me refiero sólo a más competentes y eficaces, sino también más sabias. Personas emocionalmente maduras,
que saben afrontar retos y situaciones complicadas, que luchan, que sobreviven, que son sencillas pero grandes, que son generosas, que comparten, que tienen
miedo pero lo superan. Cuando hablo de inversión, me refiero a una inversión emocional. A curarte de personas tóxicas e impregnarte de personas extraordinarias.
Acércate a ellas con ánimo de aprender, con necesidad de superarte. No temas, no te harán sombra si se demuestran más hábiles que tú en algunas facetas,
te ayudarán a brillar cuando sea necesario. Todos somos buenos en algo, tenemos que conocer lo que nos mueve y apasiona y hacer que crezca y nos haga crecer.
Debemos descubrir nuestro talento y darlo a conocer…
Escucha, sé humilde, intenta aprender y entender. Defiende tus ideas y deseos, aunque sean un poco locos e imposibles, aunque susciten mofa y muchos no
los entiendan. Aunque a muchos les parezcan ridículos y ni siquiera tú sepas por dónde empezar. El que sabe lo que quiere al final encuentra la manera
de conseguirlo…
Comparte conocimiento. No temas. Puede copiar tus textos, tus ideas, pero no tus experiencias. Compartiendo puedes ayudar a otros, aportas valor y generas
una cadena que acaba repercutiendo en ti mismo. Si das recibes, siempre… Dar es tanto o más gratificante que recibir. A veces parece que no te aporta nada,
pero no es cierto. Nuca es en balde, siempre tiene recompensa.
Sé tú, siempre. Aunque no guste o genere malas caras. Sé tú y respeta a los demás. Vive y aprende. Siempre en positivo, siempre con una actitud abierta.
Siempre puesto y dispuesto para aprender, para escuchar, para sentir. Las oportunidades están en una entrevista de trabajo o en el suelo de la estación
de tren. Si andas ensimismado pensando que tu vida es horrible, no las verás. Abre los ojos, siente, vive cada momento. Ten una parte del cerebro en el
presente y otra imaginando lo maravilloso que puede ser el futuro, recreando lo que sueñas, imaginando cómo llevarlo a cabo. Vive para hoy, para ahora
y piensa que lo que haces hoy dibuja tu futuro. Sé capaz de formarte para saber más y ser mejor y al mismo tiempo no descuides que te de el aire y puedas
conversar con otros y compartir historias. Sueña y vive.
No hables mal de otros. No plantes las semillas de un fruto que no comerías gustoso. No alimentes chismes ni engendres conflictos. Las mentiras nos estallan
en la cara. Las conspiraciones malgastan energía y tiempo. A menudo, criticamos los demás nuestras propias faltas y errores. Atacamos antes de ser atacados
y eso genera otra cadena, en este caso de negativa, que no beneficia a nadie. El dolor que causamos nunca es inocuo y siempre vuelve. El odio siempre pudre
al que lo genera. Corta con este mecanismo y sonríe, piensa que nunca sabes lo que sufren otros. Ponte en su lugar, intenta comprender y si no puedes,
olvida, perdona. Respira hondo y nota que no te afecta. Saldrás ganando y mucho. Perdonar es un don. La empatía es un regalo.
Ten miedo, pero no dejes que te paralice o te dirija la vida. Los valientes tienen mucho miedo pero lo afrontan, se lo comen a bocados mientras siguen
su camino. Lo escuchan, lo aceptan, sacan la moraleja que conlleva y caminan. El miedo nos alerta, nos sirve para saber donde pisamos pero no debe evitar
que pongamos un pie delante del otro… La vida es un puñado de maniobras y estrategias que inventamos para superar nuestros temores más arraigados. No somos
nuestros miedos, somos el resultado de superarlos.
Da lo mejor de ti. Valórate. No te conformes con menos, mereces mucho, pero no te castigues cuando no llegues. Valora el esfuerzo y no la marca conseguida.
Mira de dónde vienes y hasta dónde has llegado. Quiérete y sonríe. Muestra tu inteligencia. Esa inteligencia que te permite saber que a veces ceder es
necesario, que se puede ganar y quedar el último, que son más importantes las personas que las ideas, que un paso atrás a veces es un paso adelante… Que
los verdaderos guerreros luchan con palabras e ideas sin alzar la voz ni la mano. Usa las palabras con inteligencia, son armas arrojadizas y bálsamos que
curan.
Equivócate todo lo que puedas. Admite tus errores y ríete de ellos. Ponlos como ejemplos. Escribe un libro para que otros los conozcan. Vívelos como tesoros,
como enseñanzas. Apúntalos en tu currículum para que todos sepan que fuiste capaz de caer y levantarte y reconocer tus limitaciones para superarlos.
Ama lo que te rodea, lo que haces, lo que encuentras. Busca el lado hermoso de cada momento y de cada persona que se te acerca. Ama tus recuerdos amargos
como si fueran dulces porque así los transformarás en tesoros. Ama tus errores y tus defectos porque te ayudan a superarte. Ama lo que sueñas como si pudieras
tocarlo. Ama lo que eres.
Siéntete libre. En una jaula, en un piso diminuto, sujeto a una hipoteca, bajo el yugo de un dictador. No creas nunca que no mereces lo bueno, que lo tienes
vetado, que no es para ti. Tú eliges lo que buscas y escribes tus sueños. Tú marcas tu camino.
Y cuando crezcas y seas sabio, recuerda tus responsabilidades. Las personas inteligentes deben administrar su sabiduría,  compartir lo que saben e impregnar
al mundo de conocimiento para hacer que sea mejor. No te confundas, no sólo es sabio el que más sabe o el que más presume, a veces lo es el que más busca,
el que más se esfuerza, el que más siente.
Y no olvides que todo esto no te hace mejor que nadie, te hace mejor que tú mismo ayer…

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